martes, 10 de junio de 2025

Reflexión del día

El trabajo más doloroso es la reconstrucción de uno mismo.

La mayoría de lo que me sucede depende de mí, no de los demás. He tenido que aceptar mi propio camino hacia la sanación, y lo he hecho con la convicción de que solo así podré ser libre. Sanar para no destruir los mundos ajenos, sanar para no manchar otros corazones, sanar para no herir, sanar para no dar amor a medias. He aprendido a sanar para no ser conformista, a sanar para darme cuenta de que el amor comienza en mí y no en los jardines ajenos, mucho menos en aquellos desiertos que me he creado. Sanar para no autodestruirme, sanar para limpiar mis adentros y darles paz.

Aunque mi garganta cargue miles de nudos, aunque crea casi imposible dejar viejas costumbres, sigo sanando, lo hago para perdonarme, para soltar lo que ya no me sirve. Estoy en este proceso, siempre. Día tras día, voy eliminando de mi ser aquello que alguna vez creí que me hacía sufrir.

Lo estoy haciendo, lo hago. Paso a paso, en este recorrido continuo, hacia la persona más importante de todas: yo. Porque sé que al sanar para mí, no recorreré los mismos senderos. Cada día es una oportunidad para ser más fiel a mi propia esencia.

Con cariño, amor y respeto, me sigo reconstruyendo, por mí y para mí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

En Cuerpo y el Alma Danza: ¡Fuego y Poder!

 El proyecto “En Cuerpo y el Alma Danza: ¡Fuego y Poder!” , desarrollado en conjunto con el artista Marcelo Torres Cruz y el Colectivo Deni...