sábado, 29 de agosto de 2026

Conferencia de Marcelo Torres Cruz en la Fundación Universitaria Claretiana

El 28 de agosto de 2026, fue un gusto para el maestro Marcelo Torres Cruz, director de la Corporación Laboratorios Pedagógicos de Familias, participar en la invitación realizada por la Fundación Universitaria Claretiana – Uniclaretiana, para desarrollar una ponencia sobre acompañamiento terapéutico en contextos de educación popular. El encuentro permitió compartir experiencias, reflexiones y herramientas construidas desde su trayectoria pedagógica y comunitaria, resaltando la importancia de acompañar al ser humano desde la escucha, el cuidado, la corporeidad y el reconocimiento de sus propias capacidades.
Aproximadamente 173 personas de diferentes regiones de Colombia se conectaron a este espacio académico, entre estudiantes de posgrados, maestría y algunos exalumnos de la Universidad, quienes tuvieron la oportunidad de conocer y experimentar las técnicas de acompañamiento terapéutico presentadas en una ponencia elaborada por el maestro Marcelo Torres Cruz. Para él y para la Corporación Laboratorios Pedagógicos de Familias, este encuentro constituye una oportunidad significativa para continuar fortaleciendo el diálogo entre educación popular, acompañamiento, familia y transformación social.

jueves, 27 de agosto de 2026

Javier Giraldo inmemorian

La Corporación Laboratorios Pedagógicos de Familias expresa su profundo pesar por el fallecimiento del Padre Javier Giraldo, referente incansable de la defensa de los derechos humanos, la verdad, la justicia y la dignidad de los pueblos. Su vida, dedicada a acompañar a comunidades víctimas de la violencia y a denunciar la injusticia y la impunidad, deja una huella profunda en la historia de Colombia y en quienes creemos en una sociedad más humana y en paz. Extendemos nuestra solidaridad y nuestro sentido pésame a su familia, a la Compañía de Jesús y a todas las comunidades que encontraron en él una voz comprometida y esperanzadora. Su legado permanecerá vivo en la memoria y en las luchas por la dignidad, la verdad y los derechos humanos.

Corporación Laboratorios Pedagógicos de Familias en la Red Iberoamericana de Educación Emocional


El pasado martes 25 de agosto, la Corporación Laboratorios Pedagógicos de Familias, participó en un espacio de trabajo y articulación de la Red Iberoamericana de Educación Emocional, con la participación de su director ejecutivo, Marcelo Torres Cruz. Esta red reúne experiencias y organizaciones de diferentes países, entre ellos Argentina, Perú, México y Paraguay, y cuenta además con representación y articulación en Colombia, Bolivia, Chile, Uruguay y España. Desde el capítulo Colombia, la Corporación aporta su experiencia en laboratorios pedagógicos de familia, educación emocional, acompañamiento y fortalecimiento de vínculos, contribuyendo a la construcción de una red iberoamericana que busca compartir saberes, generar alianzas y desarrollar acciones que favorezcan el bienestar emocional, la convivencia y la transformación de las familias y las comunidades.

Laboratorios Pedagógicos de Familia en el barrio El Paraíso

Un proceso de acompañamiento comunitario en el barrio El Paraíso, localidad de Ciudad Bolívar, Bogotá, mediante experiencias pedagógicas y participativas orientadas al fortalecimiento de los vínculos familiares y comunitarios. Estos laboratorios generan espacios para la reconciliación, la formación emocional, el acompañamiento y el enriquecimiento humano, promoviendo el diálogo, el reconocimiento del otro, la expresión de las emociones y la construcción de relaciones más respetuosas y solidarias. A través de estas experiencias, las familias encuentran un lugar seguro para compartir sus historias, fortalecer sus capacidades y construir colectivamente nuevas posibilidades de convivencia y transformación social.

miércoles, 26 de agosto de 2026

Cuando las emociones vuelven a fluir

Cuando las emociones vuelven a fluir

Hay emociones que llegan, nos atraviesan y, si les damos permiso, también se van. Pero cuando intentamos esconderlas, ignorarlas o fingir que nada ocurre, muchas veces terminan quedándose a vivir dentro de nosotros. Y una emoción guardada no desaparece simplemente porque dejamos de hablar de ella: puede transformarse en enojo, cansancio, ansiedad, irritabilidad o en esa extraña sensación de sentirnos pesados sin saber exactamente por qué. Así vamos acumulando conversaciones que nunca tuvimos, lágrimas que no soltamos, palabras que quisimos decir, despedidas que no terminamos de aceptar y situaciones que seguimos repasando una y otra vez en nuestra cabeza.

Es como el agua cuando deja de correr: poco a poco pierde su movimiento. Algo parecido puede suceder dentro de nosotros cuando nos aferramos demasiado tiempo a lo que sentimos. Por eso sanar no siempre significa encontrar una explicación para todo; a veces sanar es simplemente permitirnos sentir. Llorar cuando necesitamos llorar, hablar cuando necesitamos hablar, respirar, escribir, meditar, movernos o incluso guardar silencio. Se trata de darle un espacio a la emoción sin convertirla en nuestra identidad, porque tú no eres tu tristeza, no eres tu miedo y tampoco eres ese enojo que alguna vez apareció en tu vida.

Las emociones nos visitan y, muchas veces, vienen a mostrarnos algo, pero eso no significa que tengan que quedarse para siempre. Cuando dejamos de luchar contra lo que sentimos y comenzamos a escucharlo, algo dentro de nosotros empieza a aflojarse. Poco a poco aparece espacio para respirar, para comprender, para aprender, para perdonar y para comenzar nuevamente. No se trata de negar lo que ocurrió ni de fingir que no dolió; se trata de reconocer aquello que sentimos, darle un lugar y permitir que siga su camino.

No necesitas cargar durante toda la vida con aquello que un día te hizo daño. Puedes sentirlo, aprender de ello, agradecer incluso aquello que vino a mostrarte y, cuando llegue el momento, dejarlo ir. Porque soltar no significa olvidar; significa dejar de permitir que el pasado siga ocupando todo el espacio del presente. Y cuando dejamos que nuestras emociones vuelvan a fluir, también nosotros comenzamos a avanzar, con más libertad, con más conciencia y con la posibilidad de volver a construir nuestra vida desde un lugar diferente.

Marcelo Torres Cruz


jueves, 13 de agosto de 2026

Diana Guerrero: cuando la vida encuentra su propia canción

 Hay personas que llegan a la vida con una maleta cargada de ilusiones, aunque todavía no sepan hacia dónde las llevará el camino. Diana Guerrero es una de ellas. Mujer del Cauca, nacida en El Bordo, llegó a la vida con sueños que inicialmente no tenían una forma definida. Comenzó con una peluquería, haciendo belleza, abriendo caminos para sobrevivir y construyendo, poco a poco, un lugar propio en medio de muchas dificultades. Pero mientras luchaba contra las circunstancias, también comenzó a descubrirse. Encontró capacidades que quizá estaban dormidas, reconoció talentos que la vida todavía no le había revelado y, sobre todo, descubrió su voz. Un día entendió que aquella voz podía tocar notas, encontrar ritmos y convertirse en una manera de contar su propia historia. Así comenzó a nacer Diana como cantante. Desde entonces ha compartido escenarios con grandes artistas de la música nacional, ha sido invitada a diferentes espacios, ha grabado sus primeras canciones y ha comenzado a construir un nombre propio dentro de la música popular.

He tenido la fortuna de acompañar a Diana Guerrero en una parte de este proceso desde el acompañamiento emocional, y para mí ha sido una enorme alegría verla crecer, madurar y encontrarse consigo misma. Su historia tiene momentos difíciles, pero también está llena de alegría, encuentros y posibilidades. En sus raíces existe una geografía profundamente significativa: Leiva, Nariño, la tierra de su padre, y El Bordo, la tierra donde Diana nació. Tuve la oportunidad de conocer Leiva, Nariño, y ese viaje me llevó de alguna manera hacia los sueños de Diana, hacia sus raíces, hacia esa historia familiar que también explica parte de la mujer que hoy está construyendo. Conocer El Bordo fue acercarme a la tierra que la vio nacer. Son territorios que han conocido la violencia y las dificultades, pero de allí también puede surgir una voz de esperanza, una voz que cante por la vida y por la paz. Diana ya ha aparecido en importantes medios, ha grabado un CD, ha llenado auditorios y ha compartido con grandes figuras de la música. Sin embargo, tengo la certeza de que todavía estamos viendo apenas el comienzo.
Por eso hoy me siento honrado de acompañarla en sus nuevos objetivos de vida. Porque acompañar a alguien no significa caminar delante de esa persona ni decirle hacia dónde debe ir; significa, muchas veces, estar cerca mientras descubre su propio camino. Diana está en ese momento de la vida en el que necesita seguir encontrándose, definir nuevas misiones, nuevos lugares y nuevos objetivos. Tiene que seguir sacándole notas a su historia, convertir cada experiencia en aprendizaje y cada emoción en una posibilidad de canción. Me alegra verla crecer, verla madurar y verla asumir nuevos desafíos. Diana Guerrero no ha llegado a la cima: apenas está comenzando a construir la montaña que quiere subir. Y por eso invito a todos quienes quieran conocer su voz, su historia y esta nueva etapa de la música popular a buscarla en sus redes sociales como Diana Guerrero Cantante. Escúchenla, acompáñenla y descubran detrás de cada canción a una mujer que aprendió que algunas veces la vida no nos entrega una misión escrita: nos invita a encontrarla, y cuando la encontramos, quizá descubrimos que siempre estuvo sonando dentro de nosotros.

Columna del día

VOLVER A CONTAR LA HISTORIA CON ESPERANZA Columna dominical de Marcelo Torres Cruz Por Marcelo Torres Cruz Venimos de familias que también h...