lunes, 8 de junio de 2026

Marcelo Torres Cruz: la corporeidad y las emociones como caminos de encuentro educativo

En el marco de su trayectoria como educador popular, investigador y gestor de experiencias pedagógicas, Marcelo Torres Cruz desarrolló en Austin, Texas, una experiencia pedagógica sobre la corporeidad en la escuela y los factores emocionales que intervienen en el encuentro educativo con docentes vinculados a experiencias de pedagogía Montessori y Colibrí.

La experiencia partió de una pregunta fundamental: ¿qué ocurre con el cuerpo y las emociones cuando educamos y cuando nos encontramos con otros seres humanos en la escuela? Desde esta perspectiva, el cuerpo no fue entendido únicamente como una dimensión física, sino como un territorio donde habitan las historias, los afectos, las experiencias, los miedos, las capacidades y las posibilidades de cada persona.

Durante el encuentro con los educadores, Marcelo Torres Cruz propuso reconocer la corporeidad como una dimensión esencial del aprendizaje. El cuerpo comunica antes de que aparezcan las palabras; expresa aquello que muchas veces no logramos decir y establece vínculos con los demás. Por ello, trabajar la corporeidad dentro de la escuela implica también aprender a escuchar, observar, reconocer y acompañar las emociones que aparecen en los procesos educativos.

La experiencia permitió establecer diálogos con principios relacionados con la educación Montessori, particularmente alrededor del respeto por los ritmos individuales, la autonomía, la sensibilidad y la construcción de ambientes educativos donde el estudiante pueda desarrollarse integralmente. Desde la propuesta de Torres Cruz, estos elementos pueden enriquecerse cuando se incorpora conscientemente la dimensión corporal y emocional del encuentro pedagógico.

Uno de los aspectos centrales fue comprender que educar también significa encontrarse. En ese encuentro participan no solamente las palabras y los contenidos académicos, sino también los gestos, las miradas, las posturas corporales, la cercanía, la confianza y las emociones. El educador lleva consigo una historia y el estudiante también; por eso, el aula puede convertirse en un espacio donde esas historias se encuentran y pueden generar nuevas posibilidades de aprendizaje.

La experiencia de Austin se relaciona con la trayectoria que Marcelo Torres Cruz ha desarrollado mediante sus Laboratorios de Pedagogías Corporales, una propuesta que ha buscado situar el cuerpo en el centro de los procesos educativos, entendiendo la corporeidad como territorio de aprendizaje, expresión, encuentro y transformación. Existen registros de estos laboratorios realizados en Austin, Texas, específicamente con educadores.

De esta manera, el encuentro con educadores Montessori y Colibrí permitió ampliar una reflexión que ha acompañado buena parte del trabajo pedagógico de Marcelo Torres Cruz: la escuela no puede educar solamente desde la razón; también educa desde el cuerpo, las emociones, los vínculos y la manera como nos relacionamos con los otros.

La experiencia dejó abierta una invitación a construir ambientes escolares más humanos, donde el educador pueda reconocer sus propias emociones, comprender las de sus estudiantes y utilizar el cuerpo, el movimiento, la expresión y la escucha como herramientas pedagógicas.

Para Marcelo Torres Cruz, la corporeidad no constituye un elemento complementario de la educación. Es una puerta de entrada para comprender al ser humano en su totalidad. Desde allí, la escuela puede convertirse en un espacio de encuentro, cuidado, reconocimiento y construcción de nuevas formas de relacionarnos.







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