Un reencuentro con la esperanza
Fue bonito regresar a Patio Bonito y reencontrarnos con una comunidad profundamente sensible a la paz familiar. Cada rostro, cada mirada, hablaba de una esperanza viva, de un anhelo genuino por construir entornos donde el amor y el respeto sean el centro de todo.
Fue especialmente conmovedor sentir la dulzura, la acogida y el respeto con los que la maestra Giovanna Ramírez abrazó nuestro trabajo pedagógico. Su calidez y compromiso fueron un recordatorio de que la educación, cuando nace del corazón, transforma realidades.
Fue hermoso ver un colegio que no solo educa, sino que también cree en los sueños de las familias, que apuesta por ellos, que los acompaña. Un colegio que entiende que sembrar la esperanza es también una forma de construir paz, de resistir desde la ternura y de apostar por un futuro más humano.
En cada palabra, en cada gesto, en cada espacio, encontramos una certeza: la paz empieza en casa, pero también se fortalece en el aula, en la comunidad, en el abrazo colectivo de quienes todavía creen que es posible soñar y trabajar por un país mejor
